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Y con todo, prevén recuperar categoría de seguridad aérea este año…

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Por: Mario Maldonado

El asunto de fondo, acusan los pilotos, fue el rediseño del espacio aéreo

La aviación mexicana atraviesa por una crisis que ha causado alerta en todo el sector, principalmente por los riesgos a la seguridad aérea. El sábado pasado dos aviones de la aerolínea Volaris estuvieron a punto de colisionar tras una indicación incorrecta de uno de los controladores del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Afortunadamente, la pericia del piloto de la aeronave que iba a aterrizar le permitió levantar el vuelo para evitar un accidente fatal que habría sido noticia mundial.

Ese sábado por la mañana se reunieron de emergencia los funcionarios de la Subsecretaría de Transporte y de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) con organismos internacionales como la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y la Asociación Internacional de Pilotos (IFALPA) para discutir lo que ya era una constante: más de 100 incidentes entre aviones que se aproximan al AICM durante el último año.

El asunto de fondo, acusan los pilotos, fue el rediseño del espacio aéreo que se hizo en marzo del año pasado, fundamentalmente para que las operaciones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles pudieran convivir con las del aeropuerto capitalino. El resultado, tras el aumento de la demanda conforme se ha ido desvaneciendo la pandemia de Covid, es que los potenciales accidentes aumentaron: cercanía entre aviones que se aproximan al AICM, desvíos de vuelos a aeropuertos alternos por la falta de espacios para aterrizar, rutas de escape peligrosas y malas condiciones climáticas.

Estos factores de riesgo se suman a los que detectó la Administración Federal de Aviación (FAA) en sus visitas de inspección a México, en el primer trimestre de 2021. El 25 de mayo del año pasado, el gobierno de Estados Unidos bajó la calificación de seguridad aérea del país, debido a que consideró que no cumple con los estándares de seguridad de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), entre otras cosas, por la falta de capacitación de los controladores aéreos en todo el Seneam.

La degradación de la seguridad aérea significa que las aerolíneas mexicanas no pueden abrir nuevas rutas o frecuencias hacia Estados Unidos hasta que se recupere la Categoría 1. En ese entonces, los funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes dijeron que se recuperaría en los siguientes meses. Después, el canciller Marcelo Ebrard comentó que podría ser en el primer semestre de 2022, y ahora la esperanza es que sea hacia finales de año.

Ayer, el subsecretario de Transporte, Rogelio Jiménez Pons –quien salió a atajar la crisis–, me dijo que, a pesar de los incidentes con los controladores y el espacio aéreo, prevén recuperar la Categoría 1 de seguridad aérea en septiembre, de forma optimista, o en noviembre-diciembre, en la pesimista. En 10 días se espera la visita de los técnicos de la FAA para revisar las condiciones del sector aéreo mexicano.

Lo cierto es que la renuncia del titular del Seneam, Víctor Hernández, llegó tarde y justo cuando se presentó uno de los incidentes más graves para la aviación nacional, que pudo haber terminado en tragedia. Este exfuncionario fue uno de los autores de la reconfiguración del espacio aéreo que no ha funcionado. Lo hizo junto con técnicos de la filial de Airbus, NavBlue, quienes tuvieron muchas dudas sobre la operatividad entre los aeropuertos de la Ciudad de México y Santa Lucía.

Está por verse si, después de estos incidentes, el nuevo titular del Seneam, Ricardo Torres Muela, junto con la industria y los organismos internacionales, mejorarán el diseño del espacio aéreo y, sobre todo, se garantizará que no vuelvan a ocurrir posibles accidentes como el del sábado.

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