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Ropa de cama, el abrazo del hotel a su huésped

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¿De qué manera puede un hotel transmitirle a su huésped de una manera muy directa que es bienvenido, que será consentido y que espera su pronto regreso? Brindándole un cálido abrazo con ropa de cama limpia, planchada y de calidad en los materiales.

Las grandes cadenas hoteleras en estos últimos años han notado la importancia que tiene la cama, por lo que han creado programas integrales en el tendido de prendas y en la calidad de productos que van a utilizar, como son almohadas de pluma de ganso, duvets de pluma de pecho de ganso, material de sábanas y cantidad de hilos a utilizar.

La creación de una perfecta combinación de confort, servicio y calidad significa que además de satisfacer el servicio al cliente, se utilice como una infalible arma para generar buenos comentarios.

Nuevas tendencias

En opinión de Jesús López Andrade, Gerente General del Hotel Sevilla Palace, nuestro experto de División de Habitaciones y que ha sido directivo del departamento de Ama de Llaves explica a Alta Hotelería que “las tendencias siempre van de acuerdo con lo que clientes y huéspedes van dictando con sus necesidades y exigencias, así como a los servicios que se les brindan”;.

Revela que lo recomendable es que se utilicen sábanas de más de 200 hilos y que se usen materiales 50/50 poliéster-algodón, sobre el algodón 100%, ya que se arruga mucho y pierde calidad en la presentación. Las colchas y edredones han pasado “de moda”; en hotelería porque se perciben como transmisores de infecciones y su lugar lo han reemplazado los duvets (que consisten en un inserto extraíble dentro de una funda que puede tener traslape o cierre para mantenerlo seguro).

Es ideal que los hoteles cuenten con una lavandería interna, que se haga cargo de la limpieza de la ropa, ya que no solo los productos limpiadores y las altas temperaturas del agua llegan a deteriorar la prenda, también el manejo y los traslados, cosa que sucede cuando se trata de que la ropa se lave fuera del hotel.

Además de lo anterior, deben considerarse de tres a cuatro mudas en almacén como un estándar.

En cuanto al color, el blanco es un tono símbolo de lujo, ya que en sus habitaciones genera un aire sofisticado, y es el que mejor transmite la calidad técnica y que claramente se asocia con la limpieza.

Los huéspedes lo relacionan con sentirse bien y dormir mejor.

Textiles, diseños y decorados

En cuanto a los textiles enfocados a la cama, nos referimos a toda la ropa, lo que supone una cantidad importante de dinero invertido en su compra a la que se añade después de otra, no menos considerable, gastada en su cuidado, mantenimiento y reposición.

Por esta razón, todo lo relacionado con la ropa debe ser estudiado con criterios económicos además de los de calidad.

El diseño depende de los tipos de composición en las telas utilizadas para la confección de sábanas, pero casi siempre poseen poliéster y algodón (policotton).

En los hoteles las sábanas más utilizadas y recomendadas son los percales. El percal se refiere al diseño con el cual están tejidos los hilos que conforman la tela de la sábana, es decir, que tiene la misma cantidad de hilos en la trama vertical que en la horizontal.

Actualmente los hoteleros exigen al mercado sábanas que tengan 200 hilos en cada pulgada, puesto que consideran que éstas tienen una mejor consistencia, mayor duración, confortabilidad al tacto por el calibre delgado de sus hilos e incluso en ciertas ocasiones un segundo uso —éste se realiza cuando ya no sirven como sábanas y son reutilizadas como fundas o protectores—.

Sin embargo, los fabricantes de blancos no las recomiendan para el uso continuo característico de los hoteles, debido a su costo excesivo. Para estos recomiendan usar las sábanas llamadas superpercal, que aun cuando no cuentan con los 200 hilos en cada pulgada, tienen características semejantes a las de este tipo. Por ejemplo, estas sábanas por su proceso de elaboración —se peina la fibra haciéndola más larga, se tuerce el hilo y se le quita toda la impureza que trae consigo— no produce pelusa como sucede con los percales, además proporciona una mejor calidad y mayor durabilidad.

En el mercado se encuentran disponibles sábanas de 200 hilos, consideradas de mayor lujo, pero algunos hoteleros coinciden en que su durabilidad no corresponde con su precio: Este tipo de sábanas cuestan aproximadamente entre un 30 y 50% más que las de 180 hilos y su vida útil se eleva únicamente un 15% por arriba de éstas y esta prenda, por ser más delicada, requiere una mayor atención en el ciclo del lavado para conservarla en buen estado.

En cuanto a decorados, dependiendo de la exigencia del cliente, del diseñador y de la arquitectura de la habitación hay disponibilidad de rayados, rombos, cuadrados y lisos de colores, entre otros. Igual se puede jugar con los colores y diseños.

Mantenimiento de los blancos

Para mantener la ropa de cama en buen estado y que cumpla con los requerimientos de limpieza, se deberán tomar algunos aspectos que permitan al huésped percibir un ambiente de comodidad.

Nuestro experto, López Andrade, comenta al respecto: “tenemos que entender que el objetivo principal de la lavandería es mantener los blancos en perfectas condiciones y para poder alcanzar este objetivo se tienen que considerar cinco factores de limpieza: 1. Procesos; 2. Tiempo; 3. Temperatura; 4. Acción Mecánica; 5. Acción Química”;.

“Estos cinco factores se trabajan junto con la compañía que hayamos seleccionado para el suministro de productos de limpieza y tratamiento de blancos.

Hay muchas compañías en México que cumplen con los procedimientos, con la garantía, así como con los triángulos de seguridad, tanto nacionales como internacionales. Es recomendable tratar con una compañía nacional por la dureza del agua que tenemos en México”;.

Por ejemplo, en el caso del edredón, se debe meter en la lavadora con un programa delicado, jabón suave y agua fría. Se programa un ciclo de enjuague extra para evitar que los restos de jabón se acumulen en las plumas.

En el proceso de lavado de las sábanas, protectores de almohada y fundas, se recomienda seguir las indicaciones que traen en la etiqueta. También algunas compañías asesoran sobre el proceso de lavado adecuado, que consiste en el uso de detergentes y limpiadores especiales.

Un dato para tener en cuenta es que las sábanas planas, es decir, las que carecen de elásticos en las esquinas, son las más recomendables para el uso institucional.

No solo se planchan y doblan más fácilmente, lo que se traduce en ahorro del tiempo destinado a tales tareas, sino que también logran una vida útil promedio mucho más prolongada. Como sabemos, la tela que cubre el colchón recibe todo el roce y el peso del cuerpo, en cambio la superior se desgasta mucho más lentamente.

Por otra parte, la gran desventaja de las sábanas ajustables, es que su elástico, por ser de goma látex, al lavarse y plancharse se afloja progresivamente debido al intenso calor que recibe en forma directa.

El ciclo de vida de una sábana, cuando es de buena calidad, se establece en una media de 240 lavadas; su vida útil debe oscilar en un rango de ocho meses.

Pese a todos los cuidados que se puedan tener, llega el momento de reemplazar los blancos dañados y eso se va dando con la operación diaria del hotel.

Así lo explica López Andrade: “el primer filtro es el departamento de lavanderías; en los procesos de limpieza ellos detectan todos aquellos blancos que ya están manchados, deshilachados y rotos que ya no pueden ser usados o reparados. El último filtro, y el más importante, son las camaristas que al momento de tender las camas, de acuerdo con sus estándares establecidos, solo pueden montar los que están en perfectas condiciones. En el caso de los productos que se van dando de baja, muchos se reutilizan haciendo limpiones, con sábanas que por alguna razón se dañaron nuevas, hay hoteles que hacen fundas para almohadas”;. “Independientemente del uso, estas bajas deben de reportarse mensualmente en el inventario para hacer el reemplazo correspondiente”;, enfatiza.

El par stock y el cuidado de los almacenes y roperías

La ropería es el área donde se lleva el control de los blancos de cualquier departamento, es decir, donde llega la ropa sucia y se distribuye la ropa limpia, dicho lugar se encuentra dentro del departamento de almacén, refiere Holtex Hospitality, proveedor de gran profesionalismo en el ramo.

Desde el punto de vista operacional, dentro de división cuartos, ropería es encargada del suministro oportuno de todo, para la correcta presentación de los cuartos. Es así, que la persona encargada de ropería lleve un control absoluto sobre las sábanas, fundas, toallas y demás blancos utilizados a diario, así como cobertores, colchas, protectores, etc., cuyo cambio se realiza más espaciadamente. López Andrade nos comenta a detalle: “está comprobado que en el proceso de almacenamiento

y en la forma de transportar los blancos se pueden generar más pérdidas que el mismo uso, por eso es importante establecer procedimientos apropiados y contar con los equipos de transporte adecuados”;.

“Es recomendable que, al momento de seleccionar una compañía de lavandería, sea una empresa bien estructurada, con experiencia en los debidos procesos de lavado, secado y planchado, que además nos garantice responder en caso de que algún mal procedimiento o calidad de sus productos lleguen a dañar nuestros blancos”;.

En el relevante tema del par-stock, que son la cantidad de blancos para reposición, nuestro experto considera que establecer uno para cada departamento es responsabilidad compartida entre el Ama de Llaves, el Gerente de Lavandería y el respectivo Gerente Departamental. “Cualquier error en el inventario puede traer como consecuencia gastos innecesarios, como son: tiempo extra, excesivo número de colaboradores, incremento en el consumo de las utilidades y problemas de operación en diferentes departamentos del hotel, afectando la calidad del servicio hacia nuestros huéspedes y cliente. Es por lo tanto esencial para la operación que un par-stock sea establecido basado en las necesidades de cada hotel de acuerdo con: 1. Tipo y número de camas en las habitaciones; 2. Porcentaje promedio de ocupación doble; 3. Montaje en baños; 4. Número de centros de consumo de A&B y un porcentaje promedio de número de covers servidos diariamente y semanalmente; 5. Horas diarias de operación de la lavandería”;.

Opina que el estándar sugerido es de cinco vueltas para un servicio excepcional; dos vueltas en la lavandería, dos vueltas en las bodegas y la vuelta colocada en las habitaciones. “En el caso de los servicios más limitados podemos tener cuatro vueltas, dos vueltas en lavandería, una vuelta en las bodegas y la vuelta en las habitaciones. Como mínimo se recomienda tener 3 vueltas. En definitiva todo gira alrededor del servicio que estamos dispuestos a ofrecer a nuestros huéspedes y clientes”;, puntualiza.
Alta Hotelería Ángela Segura

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