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Airbnb y Uber en México ¿economía compartida?

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¿Recuerdan el Selecciones de Reader&s Digest? Es una publicación en la que hay una sección de consejos para la vida, por ejemplo: -“¿de qué platicar en una fiesta con alguien que no conoces?”;; entonces proponen:
–”pregunta la profesión. Si es doctor…”; y abundan acerca del tema de moda en el mundo de la medicina.

En mi caso, cada vez que conozco a alguien que se entera que soy hotelero me pregunta sobre Airbnb o sobre Uber. Entiendo que me pregunten por Airbnb por tratarse de hospedaje, pero la verdad no sé mucho de taxis.
Pero la próxima vez que me pregunten, diré que con la idea de escribir un artículo para Alta Hotelería acerca de “sharing economy”; me puse toda una tarde a navegar por las ofertas de Airbnb, y que hice hallazgos interesantes, los cuales compartiré más adelante.
El uso de la tecnología ha permitido masificar ideas antiguas. Es la tecnología lo que hace disruptivos tanto a Airbnb como a Uber y no la idea en sí. La economía compartida o “sharing economy”; la entendemos como C-to-C o sea “consumer to consumer”;, P-to-P “peer to peer”;, de consumidor a consumidor, de igual a igual, a través de una plataforma tecnológica que, además, permite evaluar la calidad del prestador del servicio y compartir con los usuarios la opinión acerca del servicio recibido.
Cosechar un bien producido por ti mismo y llevarlo al mercado para intercambiarlo por otro bien, ya se hacía desde los “disruptivos”; tianguis de los descendientes de las tribus nahuatlacas.
Sharing economy es un loable concepto nacido hace alrededor de diez años; sin embargo, para bien o para mal, Airbnb y Uber se han alejado de sus orígenes y al menos en países como México abandonaron la idea que les dio fama: la idea de crear un mundo en el que ponían al alcance de la mano de todos “la economía compartida”;.

En Estados Unidos, cuando pedimos un taxi a través de la aplicación Uber, en la mayoría de los casos el chofer es el propietario del auto, quien utiliza la plataforma tecnológica para ponerlo a disposición de otros. Así, podemos encontrar estudiantes que completan para sus gastos trabajando en sus horarios libres como chofer de Uber en su propio auto; así lo hacen inmigrantes que encontraron una forma de vivir en un país extraño para ellos; o los “Grin-Godínez”; (término coloquial para llamar a los oficinistas de Estados Unidos) que quieren comple-
mentar su “chivo”; (cantidad que quien mantiene el hogar entrega al cónyuge para su administración) de 50 mil dólares anuales (salario promedio de la clase media) manejando unas horas extras para sus vecinos. Gente común dando servicio a sus pares.

En México la economía es muy diferente. Para crear la masa específica que requiere la infraestructura operativa de esta empresa, Uber tuvo que brindar sus servicios a propietarios de múltiples autos que vieron en ésta una opción de invertir en “taxis sin placas de taxi”;, convirtiendo así su modelo de “consumer to consumer”; en “business to business”; (negocio a negocio) y “business to consumer”; (negocio a consumidor), poniendo al alcance de empresarios una tecnología para vender al consumidor final el traslado en sus autos.

¿Por qué no sucede esto en otros países? Porque el precio de la mano de obra (el chofer) lo hace incosteable.
Así es que cuando pedimos un Uber en México, en la mayoría de los casos, nos encontramos con autos manejados por personas que les encantaría tener su propio auto y que por azares del destino tienen que convertirse en taxistas. Es por eso que en México cualquier empresa de taxis ejecutivos o cualquier otra plataforma tecnológica compite eficazmente contra Uber cuando ofrece diferenciadores o sirven a un mercado meta.

Por su cuenta, Airbnb nace como la plataforma tecnológica que permite a los viajeros contactar a residentes del lugar que visitarán para hospedarse en su hogar. ¡Toda una experiencia!, a cambio de una retribución económica. Nuevamente una idea vieja (mi abuelita ya tenía abonados en su casa) exacerbada por la novedosa tecnología que masifica y globaliza, uniendo a consumidores con consumidores más allá de las fronteras. ¡Idea genial! Pero nuevamente. Airbnb encontró que para ganar más dinero, más rápido, no puede depender sólo de la buena fe de los que ponen una habitación o un sofá cama al servicio de sus usuarios.

El principal motivador del consumidor (nacional o internacional) que utiliza Airbnb en México es la ubicación y el precio, para nada la experiencia. Si tienes suficiente dinero, cuando estás de vacaciones no quieres ir al mandado, ni tender tu cama ni lavar tus trastes; a menos que creas que hacerlo sea una experiencia exótica. Para tener una experiencia local en México, con buena ubicación y precio bajo, la mejor opción es un hostal, experiencia apta sólo para milenials y uno que otro chavo-ruco.

Para escribir este artículo decidí navegar un rato por Airbnb, y encontré que en la ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Nueva York, Barcelona, se ofrecen para cada ciudad 17 páginas con 18 ofertas de hospedaje en cada una, es decir, 306 oportunidades de hospedaje. No encontré la razón del algoritmo. ¿Será numerología?
Trescientos seis oportunidades de hospedaje en la ciudad de México representan el .005% de sus 56 mil habitaciones hoteleras.

En nuestra búsqueda encontra mos tarifas en la ciudad de México que en promedio por noche rondan los 350 pesos. La más barata se anuncia en $187 se describe como “acojedora (sic) y bien iluminada, tiene un baño que no está dentro de la habitación, pero es privado”; y la opción más cara es de $1,122 pesos, se trata de un departamento amueblado de dos recámaras, ideal si viajas con otra persona con la que no quieres compartir habitación y te sabes mover en la ciudad de México desde la Narvarte.
Trescientos seis habitaciones representan el .03% del potencial de negocio de una OTA que busca recibir una comisión de la venta de alrededor de 8 mil cuartos diarios en la ciudad de México.

No creo que Airbnb represente el día de hoy competencia para la hotelería de la ciudad de México y como me dijo un amigo que se hospedó en un Airbnb: “me convino, pero no hubiera corrido el riesgo viajando con mi familia”;. Y es que ¿Quién en su sano juicio, o que no lo necesite realmente, quiere metera su casa a un desconocido por ganarse $350 pesos?
De las 306 ofertas de Guadalajara 44% son habitaciones privadas y las demás son casas, departamentos o lofts completos mientras que en Monterrey son sólo el 30% las habitaciones privadas. Entendemos que las habitaciones privadas son las que dieron origen a la plataforma.

Como en el caso de Uber, todo parece indicar que Airbnb se alejó de su concepto original y se convirtió en el vehículo para que propietarios de casas y departamentos amueblados los renten por día; así mismo se convirtió en intermediario entre el consumidor y nichos hoteleros que no son tan atractivos para las OTAs “tradicionales”;. El reciente anuncio que hizo
Airbnb al respecto de su diversificación y visión de negocio me hace pensar que las OTAs tendrán un nuevo competidor, y los hoteles, un intermediario más peleando por vender nuestras habitaciones.
En fin, amigo hotelero, espero que como a mí, este breve articulo sea útil para que le parezcas interesante a tu interlocutor cuando pregunte tu opinión acerca de Uber o de Airbnb.

Hasta la próxima.

Alta Hotelería Felipe Ríos

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